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Zina Katz

Cartografía del hilo

Este proyecto surge, en primer lugar, de una parte de mi residencia en Antofagasta (Catamarca, Argentina), donde acompaño al pueblo que está siendo desplazado por las políticas extractivistas. Allí recolecté tierras para teñir las telas, junté plantas secas e incorporé cerámica en la obra.

Lo que comenzó como un relato autobiográfico se fue abriendo a historias de exilio que resonaban con la mía, a otros territorios donde la migración y la violencia dejaron marcas, y a otras voces que encontraron eco en el hilo.

El bordado se convirtió, entonces, en un archivo abierto que contiene mi historia, pero también las historias de otros: un tejido de memorias compartidas.

Antofagasta, Catamarca, Argentina 2022-2026

Contexto

La hilografía no solo representa una historia: es el archivo textil de intercambios afectivos compartidos en tonos de supervivencias migrantes.Opera recorriendo territorio y tiempo sin someterse a un orden puro, sino como exceso errático, como desplazamiento del hilo sobre la tela; un recorrido que no respeta una ubicación espacio-temporal fija, sino el valor afectivo del recuerdo y la experiencia: va de pasado a presente hilvanando impresiones afectivas de encuentros, relaciones con personas, lugares e intercambios, como el hilo del bordado que avanza sobre la superficie de la tela sin más guía que la memoria del gesto.

A ese movimiento lo llamo Cartografías del hilo.

Antofagasta de la Sierra — Hilos que conectan memorias

Llegué a Antofagasta de la Sierra sin saber bien qué buscaba: tal vez solo el silencio, la altura, la inmensidad del paisaje. El territorio me encontró a mí y me mostró una forma de habitar el mundo.

Su gente tiene con el medio una sensibilidad que en la ciudad hemos olvidado: una fe que reparten entre la Virgen y la Pachamama, un agradecimiento que no es excepción sino gesto cotidiano. Son almas atadas a sus ancestros, a los animales, a una tierra árida que da poco pero lo suficiente para vivir con dignidad.

Ese mundo hoy está amenazado. El avance de las mineras desplaza el estudio por trabajo sin futuro, contamina los salares, hace caer piedras totémicas históricas y seca los ojos de agua del desierto. El dinero fácil ya proyecta un hotel casino. Y sin embargo, hay quienes resisten: caciques y familias antiguas, arqueólogos que reconstruyen memoria y ponen en valor el presente a través de circuitos turísticos por casas históricas.

Esta experiencia se volvió parte de mi práctica. En mi proyecto de Hilografía recupero fibras y barro del lugar —materiales que guardan memoria— y los incorporo al bordado, porque el territorio también se borda, se cose, se teje en la memoria colectiva. Es la misma historia que atraviesa mi trabajo desde siempre: la del poder frente a la gente buena, la de las comunidades empujadas al borde, la de quienes sostienen la memoria con el cuerpo y con la tierra.

Porque el exilio no es sólo geográfico: también es el despojo de la memoria, de la tierra, de los ancestros. Y contra ese exilio, el hilo es mi resistencia. El barro es mi testimonio. El bordado, mi forma de no olvidar.

Obra

Archivo